Autor: @HStudii

París caput mundi

París caput mundi

Los herederos de Rousseau, Voltaire y Montesquieu han vuelto a ser atacados. Occidente vuelve a tener sangre inocente en sus calles. El terror se desató entre boulevard y boulevard la noche del viernes en París. Se habló al principio de la noche de una docena de muertos. Al llegar a la 1 de la madrugada el centenar ya estaba confirmado. Todos somos dianas del fanatismo. Importa muy poco la condición social, las ideas políticas o la religión. Vivir en Occidente es sinónimo de persona non grata a ojos de la matarifes.

 El terrorismo no tiene fronteras. De nada sirve cerrarlas, ni controlarlas.El problema es global. Europa se ha inmiscuido en territorio ajeno y el correctivo ha sido una carnicería. El atacante es abstracto y ese factor convierte toda posible prevención (o ataque) en una empresa escabrosa. Combatir a fantasmas es una batalla perdida desde el comienzo. La actual política antiterrorista ha fracasado rotundamente. Los aviones de combate europeos también han fulminado vidas occidentales. París fue otro acto de la guerra que prosigue en Oriente Próximo.

Charlie Hebdo fue un prefacio. Una miserable admonición que nos perturbó en enero. Mucha gente abrió los ojos ante la cruda realidad, pero el olvido fue demasiado rápido. Hubo pocas víctimas. Era un simbolismo. Asesinar dibujantes satíricos consistía en una fruslería para los fanáticos. Las pequeñas cifras de Hebdo nos pudieron nublar el cáustico peligro. Las víctimas nunca tienen un número anodino, no lo olvidemos. El satánico episodio del viernes confirma el peor escenario. Los terroristas han aspavientado su poderío.

Demasiados fantasmas han sobrevolado Europa durante todo el fin de semana. Ninguno tendría que enraizarse en nuestro continente. Miedo, xenofobia, impotencia, rabia, venganza… cada vez que uno de dichos sentimientos aflore dentro de los europeos, los asesinos habrán vuelto a ganar.

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Cómodo, hijo de Marco Aurelio, padre del desorden (II)

Cómodo, hijo de Marco Aurelio, padre del desorden (II)

Antes de terminar el año 188 y durante parte del 189 se presentó en Roma una peste que hizo huir a Cómodo al sur de la península, dejando el mando del Imperio (otra vez volvió al error de delegar tanto poder en una persona) a un tal Cleandro que superó con creces todas las fechorías de Perenio. Confeccionó un régimen de terror al mismo tiempo que tenia a Cómodo entretenido con placeres mundanos y lejos de la capital.

Enfrentó sin ningún escrúpulo a los romanos, provocando una guerra civil en Roma. Una de las hermanas del emperador, Fadila, alertó de los altercados que estaban produciéndose en la capital imperial a su hermano y la solución que invocó Cómodo fue la de los anteriores maleantes que habían aprovechado la proximidad imperial para realizar despropósitos: la muerte. El pueblo aclamó a su emperador en la entrada en Roma. La tranquilidad y felicidad no duraría mucho tiempo. Cómodo, alterado por los últimos sucesos, se encerró en el palacio imperial, fortificado por su guardia personal y con un reducido grupo de charlatanes y bufones que lo ensalzaron, adularon y persuadieron a dejarse llevar por los instintos menos propios de un humano decente. Mientras se entregaba por completo a la vida indecorosa, impuso un sistema de detenciones por cualquier acusación y ejecuciones sin juicio previo. La población empezaba a hartarse del hijo del gran Marco Aurelio.

            Como era de esperar, el emperador en el año 191 empieza el delirio “divino”. Se autoproclamó Hércules, por ende, su padre ya no era Marco, sino Júpiter. Sus últimos días fueron de la más absoluta locura. El cambio de su nombre fue lo menos excéntrico. Sus ropas destellaban colores extravagantes y afeminados. Los meses del año cambiaron de nombre, a saber, Amazonio, Exusperatorio o Cómodo, entre otros. Al caer la noche no había nada de humano en aquel cuerpo juvenil que se mostraba la imagen más degenerada del primer representante imperial.

            Los arrebatos de locura no cesaron. Quiso luchar contra todo hombre y fiera que hubiera en el mundo conocido. Se presentaron miles de personas a Roma para ver luchar al emperador. Debemos pensar que estaba todo preparado para que Cómodo saliera ileso de cada enfrentamiento. Cuentan las fuentes que vivía en la escuela de gladiadores y así no perder el ritmo y que volvió a cambiar su nombre, ahora por el de un gran gladiador que había muerto (Esceva) y tenía una gran reputación.

            Para no perder la tradición que inauguró Nerón con las megalomanías, nuestro emperador también aportó su huella en la historia sobre dicho tema. Mandó cortar la cabeza de la inmensa estatua que residía próxima al Anfiteatro Flavio, correspondiente a la divinidad del Sol, e hizo colocar una cabeza suya donde más de un siglo atrás descansó el cabezón de Nerón.

            Para celebrar la entrada del año 193, Cómodo quiso hacer una gran celebración de juegos en el Coliseo, con él de anfitrión y queriendo recibir al público con una armadura de gladiador, entre otros eventos que se han perdido en las fuentes pero que originaron una trifulca entre él y Marcia (su concubina preferida) y dos distinguidos miembros del pretorio.

            Cómodo, molesto, escribió en una tablilla, mientras reposaba en la bañera, los nombres de los que serían ejecutados sin más demora. La lista negra incluía a su preferida concubina (en primer puesto) y a los miembros con los que había mantenido acaloradas palabras en minutos anteriores. Numerosos miembros del Senado también caerían en la matanza que preparaba.

            La fortuna no estuvo de su suerte, según nos cuenta Herodiano. Un pequeño de los que contentaba a Cómodo, llamado Filocómodo (el nombre da pie a muchas interpretaciones, la más rápida y sencilla es la homosexualidad del emperador y una pintoresca muestra de sus locuras nocturnas) salió de la habitación con la tableta, sin saber muy bien que llevaba en sus manos. El terrible documento llegó a manos de Marcia que horrorizada llamó a los altos mandos del pretorio y orquestaron un sigiloso asesinato de Cómodo.

            Marcia introdujo un veneno mientras mezclaba el vino al emperador. Una vez Cómodo estaba somnoliento y tocado por aquella sustancia, que no terminaba de hacer su efecto final sobre el joven tirano, fue estrangulado por un liberto llamado Narciso. Los días de alienación mental de Cómodo ya no volverían a causar estragos.

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Emperador Cómodo, con atributos de Hércules

Cómodo, hijo de Marco Aurelio, padre del desorden (I)

Cómodo, hijo de Marco Aurelio, padre del desorden (I)

Cómodo fue el segundo hijo de Marco Aurelio (el primero murió a temprana edad) y según nos relata Herodiano fue educado por su padre con “sumo cuidado”. El historiador añade que “hizo venir de todas partes a los sabios más reputados en sus propias provincias con honorarios nada despreciables a fin de que atendieran en permanencia a su hijo y lo educaran”. Las benévolas palabras del padre no calarían muy hondo en su hijo. Descubramos ahora, como un cándido joven de rizos dorados se convierte en un perturbado que gobernará Roma durante casi 13 años.

Antes de morir, Marco Aurelio dijo a sus más allegados: “Cuidad ahora de mi hijo, a quien vosotros mismos educasteis, recién llegado a la edad de la adolescencia y necesitado de buenos pilotos como en medio de un mar tempestuoso; que no se estrelle en los escollos de una vida indigna arrastrado por la falta de experiencia de lo que es su deber. Vosotros sois muchos, sed padres para él en lugar mío que soy uno solo; atendedle y dadle los mejores consejos. Ni la abundancia de dinero es bastante para la insaciabilidad de la tiranía, ni la protección de su guardia es suficiente para proteger al gobernante sino cuenta con el amor de sus súbditos”. El 17 de marzo del 180 d.C cerraba los ojos para siempre el sabio emperador.

Al joven dirigente del Imperio, le duraron relativamente poco las palabras de su padre. Tampoco tuvo reparos en terminar la guerra que había empezado su progenitor de manera abrupta y poco elegante. Marco Aurelio emprendió mediante las armas la pacificación de la frontera danubiana, no le iba mal, su tarea no sería seguida por el nuevo emperador. Su hijo, afanoso de ir a Roma, pagó la paz con los pueblos extranjeros a un precio desorbitado. Nada más morir Marco Aurelio, su legado fue difuminado de la manera más triste que se podría imaginar.  De esta manera, Cómodo acaba la guerra y el suceso le reporta una fuerte popularidad, a su vuelta a Roma por diferentes pueblos fue recibido y aclamado con evidentes muestras de entusiasmo por parte de sus súbditos. Parecía que se iniciaba un reinado tranquilo, pero los problemas acecharon al poco tiempo.

   Dos años después de morir Marco Aurelio, su sucesor nombró a un tal Perenio como líder de las cohortes pretorianas. Dicho personaje fue la primera mancha negra en el reinado de Cómodo. Le obligó a desconfiar de los consejeros de su padre, haciendo incluso una criba (con acusaciones falsas). El jefe de la guardia pretoriana se lucró con ello, apropiándose de los bienes de los que ordenaba ejecutar. La política del miedo hizo que posteriormente se organizara un complot contra Cómodo que fracasó, produciendo aún más sangre.

 Una de las víctimas más destacadas de la represión que provocó Perenio fue una hermana de Cómodo. Entre muerte y muerte, el alto mando del pretorio se hizo con el gobierno del Imperio, con el pretexto de quitar “preocupaciones” a Cómodo. El maléfico pretoriano dividió el ejército imperial entre sus hijos y aquí erró como nunca. Hubo quejas por irregularidades entre los soldados (por culpa de los hijos de Perenio) y, además, se descubrió un complot para acabar con Cómodo por parte del pretoriano y su círculo que certificó el fin de Perenio y los suyos. El emperador los ordenó matar a todos, sin contemplaciones. Era el año 185.

            De manera difusa y con grandes contradicciones, las fuentes hablan de una segunda conspiración, llevada a cabo por un tal Materno. Fuere como fuese, la conspiración terminó bien para Cómodo y en ese momento incrementó la seguridad de su alrededor y apareció menos en público. Empieza la segunda etapa de su reinado y lo visto hasta ahora será un ápice del horror que sacudirá Roma.

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Cómodo, representado como Hércules.

Manifiesto Comunista, breve síntesis

Manifiesto Comunista, breve síntesis

            El Manifiesto Comunista publicado el 21 de febrero de 1848 es el folleto más grande de todos los realizados por unos pensadores socialistas. Además, no hay en la historia otro movimiento político moderno que produjera algo semejante, según Isaiah Berlin. Encontramos en el documento una denuncia fervorosa de la actualidad imperante. Fue producto de la incipiente espiral en la que estaba metido Marx, obligado a irse en poco tiempo de la Europa continental (Alemania, Bruselas, Francia) hacia Londres, por problemas con las autoridades.

Su inicio quiere calar hondo y demostrar las patéticas circunstancias que había en un momento tan dramático para Europa: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma. El Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes… el comunismo está ya reconocido como una fuerza por todas las potencias de Europa”. La elocuencia y la emotividad del texto es de una fuerza jamás vista entonces. La crítica al modelo de sociedad que se está gestando desde las altas esferas es brutal.

“La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”. Eterna frase que muchos es lo único que saben del marxismo, proviene del magno folleto. Marx y Engels dan a conocer la piedra angular de su ideario político en el escrito del 1848, en Londres, gracias al apoyo del centro londinense de la Liga de los Comunistas.

No obviaremos que recibió una cantidad ingentes de crítica. El griterío sobrevino por todas partes. Las objeciones aclaran que no dejó indiferente a nadie. Hablar de historia produce malestar, hablar de actualidad genera ampollas en dondequiera que llega la crítica. El texto del que hablamos hoy hace las dos cosas: habla de historia y de actualidad. El rebote general fue más que palpable.

Puede parecer un tono muy belicoso el del principio, aunque no es así a lo largo de su sintaxis. Hay una defensa de su programa, de sus tesis. Además de defenderse, se definen sus rasgos y sobretodo alerta de los intentos de acallar su programa y movimiento por parte de los sustentantes de los medios de producción, con fuegos de artificio, para seguir manteniendo el control de la situación.

Hemos enseñado una parte de la actualidad (de la época) de dicho documento, vayamos a ver un fragmento de la parte histórica: “El descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía en ascenso un nuevo campo de actividad. Los mercados de la India y de la China, la colonización de América, el intercambio de colonias, la multiplicación de los medios de cambio y de las mercancías en general imprimieron al comercio, a la navegación y a la industria un impulso hasta entonces desconocido y aceleraron con ello el desarrollo del elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposición”.

Aquí queda claro que Marx (tampoco Engels, que no debemos descuidarlo) no es un simple economista como algunos pretenden vendernos. Aquí tenemos al filósofo, al sociólogo, al historiador y en definitiva al hombre comprometido con su tiempo y con la sociedad. Tendrá sus sombras como todo individuo, lo que hemos remarcado ha sido una de sus más brillantes luces.

@HStudii

Sobre la Dieta de Worms

Sobre la Dieta de Worms

Sobre la Dieta de Worms

Para ponernos en situación, estamos en historia de la Edad Moderna. La Dieta serían los antiguos parlamentos que había en el Sacro Imperio Germánico. Actualmente en algunos países como Japón o Polonia denominan a sus parlamentos de dicha manera. Como sabemos hay otras maneras de llamar a las Dietas actualmente: parlamento, asamblea o Reichstag.

En el invierno de 1520, en Europa había una crispación general, una crispación nueva que se sabía su origen, pero no se sabía su final. Una herejía iba cogiendo cuerpo, forma a través de las quejas de un nombre propio: Martín Lutero. Roma estaba al tanto y se apresuró a pedir su cabeza al árbitro político del momento: Carlos V de Alemania, prístino emperador de la Cristiandad que se apresuró a convocar una Dieta, en la ciudad alemana de Worms, el 28 de enero de 1521.

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Localización de Worms en el mapa de Alemania

Carlos V, sin dejarse influir mucho por las vociferaciones de Roma, calculó sus tiempos para intentar llegar a un acuerdo. Aspecto que no entraba en los planes de Roma. Para evitar que se repitiesen infamias pretéritas, como las de Juan Huss (Concilio de Constanza, 1414) mandó un salvoconducto al hombre del momento, para poder reunirse con él. Lutero aceptó la invitación y sirvió para que el Emperador Carlos pudiera escuchar a Lutero cara a cara.

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Emperador Carlos V

Empezó Worms. El César quería mantener la unidad de la cristiandad (Universitas Christiana), el fraile agustino pretendía terminar con las malas prácticas de Roma. El choque estaba garantizado, la intensidad era lo que nadie preveía. Lutero solo tenía a parte del pueblo de su parte, la legalidad residía del lado carolino. En la Dieta de Worms vemos que la brecha entre el luteranismo y Roma, no solo existe, sino que jamás va cerrarse. El reformador cierra filas sobre su doctrina: Mientras yo no sea rebatido a través de las Sagradas Escrituras (…) ni quiero ni puedo retractarme.

La respuesta de Carlos V fue concluyente. Según el Emperador, su tradición familiar le obligaba a defender una cristiandad unida, bajo su cetro y el de Roma. No pudo aceptar lo que estaba promoviendo Lutero. Condenó al alemán y sus doctrinas, al menos, después de escucharlo, no como el Papa que condenó sin previo careo.

Se acaba la primavera y la Dieta de Worms se concluye abruptamente y sin más resultado que evidenciar la nula relación entre Lutero y Roma. La herida está abierta, y no habrá ningún remedio para sanarla y cerrarla. Carlos V, por su parte, tiene en su herencia de los Reyes Católicos, dos pequeños frentes: las Comunidades de Castillas y las Germanías de Valencia y Mallorca. Los acontecimientos castellanos y aragoneses obligan a posponer los quehaceres religiosos. Sin embargo, la roca del protestantismo acaba de empezar a litigiar en el camino de Carlos V, la Dieta de Worms ha sido el primer y fugaz capitulo de una historia de va a durar hasta que abdique en Bruselas.

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Martín Lutero

Gilgamesh, el inicio de todo

         Gilgamesh es una epopeya sobre un individuo que fue monarca de la ciudad de Uruk (Mesopotamia) hacia el año 2750 a.C. El poema nos ha llegado fragmentado, no lo tenemos en su totalidad. Constituye el texto literario más antiguo de Oriente (En Occidente la Ilíada es la más antigua, 2 milenios después del Gilgamesh). La historia está escrita en tablillas de arcilla cocida, en cuneiforme.

Dichas tablillas relatan las diversas hazañas de un monarca que era temido y respetado por todos, Gilgamesh. El héroe tiene naturaleza semidivina (su madre era una diosa -Ninsun- y del mortal rey Lugalbanda) por lo tanto era un individuo único. Nadie le podía hacer frente, por eso los dioses mandan a otro individuo para equilibrar la situación en el mundo: Enkidu. Estos dos personajes son los dos principales protagonistas de la epopeya. Su primer encuentro es violento, pero seguidamente forjan una gran amistad que los asocia inherentemente.

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Estatua de Gilgamesh en el Louvre

         La epopeya de Gilgamesh tiene una línea narrativa estable, proporcionada por la virtud de Gilgamesh, que acompañado por su amigo alcanza todo lo que se propone. Durante el relato se enfrenta a todo tipo de peligros sobrenaturales, los vence por ser el más fuerte de todos los hombres, siempre con Enkidu al lado que le proporciona seguridad y firmeza.

         La narración pierde su estabilidad cuando Enkidu cae enfermo, hasta que la muerte se lo lleva (Libro VII). La defunción de su compañero obliga a Gilgamesh a reconsiderar su vida. Ahora sin su querido amigo (Libro VIII) se dispone a encontrar la inmortalidad para no convertirse en arcilla como Enkidu. El hombre más poderoso del mundo se siente insignificante delante el reto de la muerte. La lucha del rey de Uruk contra lo exterior se convierte en una lucha interior para evadir el fatal destino.

         El viaje de Gilgamesh al final de la obra da a luz la insaciabilidad del ser humano que todo lo tiene. Nuestro protagonista al tener todo lo mundano al alcance de su mano (leña del mejor sitio que se puede encontrar, desterrar el mal de la tierra o parar a los animales semidivinos que mandan de la bóveda celeste) se propone una meta completamente inaccesible para la mayoría de los simples mortales: la vida eterna ya mencionada. A pesar de que la tiene, la fatalidad de las circunstancias le recuerdan que por muy poderoso que sea, su hora llega como la de todo el mundo.

         Una obra tan antigua como el Gilgamesh ha influido en toda la cultura occidental posterior. A saber, la idea del diluvio universal en la tradición judeocristiana (Gn 6-8) sin duda sale de la epopeya babilónica. Adaptada a su contexto, porque en el Gilgamesh (Libro XI) nos encontramos con un diluvio mucho más virulento que en el de la Biblia, aunque tiene varios paralelismo significativos como el de la paloma.

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Ejemplar de una de las muchas ediciones del antiguo poema

         Encontramos el mal representado por una serpiente, que frustra las aspiraciones de inmortalidad del protagonista arrebatándole la planta de la vida eterna. Así mismo aparece el número siete como totalidad, como en la Biblia. Cabe destacar que hay muchas referencias numéricas metafóricas sobretodo las largas distancias que no se podían calcular tan exactamente en aquellos tiempos. El tempus fugit lo tenemos presente en prácticamente toda la narración.

            A modo de conclusión, la leyenda de Gilgamesh es un texto que irradia tales valores como la amistad, el valor o la muerte. En todo el Oriente Antiguo fue famoso ya que se documentan fragmentos suyos en sitios tan distantes como el actual Iraq y Turquía.

@HStudii