Sobre la Dieta de Worms

Sobre la Dieta de Worms

Sobre la Dieta de Worms

Para ponernos en situación, estamos en historia de la Edad Moderna. La Dieta serían los antiguos parlamentos que había en el Sacro Imperio Germánico. Actualmente en algunos países como Japón o Polonia denominan a sus parlamentos de dicha manera. Como sabemos hay otras maneras de llamar a las Dietas actualmente: parlamento, asamblea o Reichstag.

En el invierno de 1520, en Europa había una crispación general, una crispación nueva que se sabía su origen, pero no se sabía su final. Una herejía iba cogiendo cuerpo, forma a través de las quejas de un nombre propio: Martín Lutero. Roma estaba al tanto y se apresuró a pedir su cabeza al árbitro político del momento: Carlos V de Alemania, prístino emperador de la Cristiandad que se apresuró a convocar una Dieta, en la ciudad alemana de Worms, el 28 de enero de 1521.

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Localización de Worms en el mapa de Alemania

Carlos V, sin dejarse influir mucho por las vociferaciones de Roma, calculó sus tiempos para intentar llegar a un acuerdo. Aspecto que no entraba en los planes de Roma. Para evitar que se repitiesen infamias pretéritas, como las de Juan Huss (Concilio de Constanza, 1414) mandó un salvoconducto al hombre del momento, para poder reunirse con él. Lutero aceptó la invitación y sirvió para que el Emperador Carlos pudiera escuchar a Lutero cara a cara.

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Emperador Carlos V

Empezó Worms. El César quería mantener la unidad de la cristiandad (Universitas Christiana), el fraile agustino pretendía terminar con las malas prácticas de Roma. El choque estaba garantizado, la intensidad era lo que nadie preveía. Lutero solo tenía a parte del pueblo de su parte, la legalidad residía del lado carolino. En la Dieta de Worms vemos que la brecha entre el luteranismo y Roma, no solo existe, sino que jamás va cerrarse. El reformador cierra filas sobre su doctrina: Mientras yo no sea rebatido a través de las Sagradas Escrituras (…) ni quiero ni puedo retractarme.

La respuesta de Carlos V fue concluyente. Según el Emperador, su tradición familiar le obligaba a defender una cristiandad unida, bajo su cetro y el de Roma. No pudo aceptar lo que estaba promoviendo Lutero. Condenó al alemán y sus doctrinas, al menos, después de escucharlo, no como el Papa que condenó sin previo careo.

Se acaba la primavera y la Dieta de Worms se concluye abruptamente y sin más resultado que evidenciar la nula relación entre Lutero y Roma. La herida está abierta, y no habrá ningún remedio para sanarla y cerrarla. Carlos V, por su parte, tiene en su herencia de los Reyes Católicos, dos pequeños frentes: las Comunidades de Castillas y las Germanías de Valencia y Mallorca. Los acontecimientos castellanos y aragoneses obligan a posponer los quehaceres religiosos. Sin embargo, la roca del protestantismo acaba de empezar a litigiar en el camino de Carlos V, la Dieta de Worms ha sido el primer y fugaz capitulo de una historia de va a durar hasta que abdique en Bruselas.

Unknown

Martín Lutero

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